APROVECHA LA PSICOLOGÍA DE LAS MASAS EN BOLSA


APRENDE CUÁNDO SER UN CONTRARIO

Hotel California, la famosa canción de los Eagles, termina con la mítica frase “You can checkout any time you like, ¡But you can never leave!” (puedes realizar tu salida cuando quieras, pero nunca te puedes marchar). Eso es lo que les ocurre exactamente a los inversores en bolsa cuando en lugar de tener un plan propio de inversión independiente, se dedican a seguir a las masas. Siempre terminan enganchados en el mercado.

Las masas tienden a seguir las señales equivocadas, especialmente cuando los mercados se encuentran cerca de marcar un mínimo o un máximo. En este post intentaré explicar a groso modo como funciona esta psicología de las masas para que puedas beneficiarte de ella.

Empecemos en las profundidades de un mercado bajista. La economía se encuentra normalmente en una recesión u otro escenario todavía peor, los beneficios empresariales caen en picado y los inversores están agotados por sufrir continuas pérdidas durante un periodo de 1 o 2 años. Los titulares están llenos de malas noticias y en este punto uno no se imagina buenas noticias ni en sueños. Las condiciones han sido tan horribles que la mayoría de los inversores no pueden imaginarse otra cosa que no sea la continuidad de esta hecatombe. Es durante esta época de pesimismo y tristeza que los mercados bajistas suelen encontrar un suelo que, de lugar al comienzo de un mercado alcista, lo que implica que la mayoría de los inversores tengan una visión equivocada justo cuando el mercado marca mínimos.

¿Por qué pasa esto? Con la economía colapsando, normalmente los bancos centrales comenzarán a facilitar las condiciones de sus créditos y los tipos de interés tienden a caer estrepitosamente. Esto proporciona a la renta variable un valor adicional al comparar su rentabilidad con la de la renta fija. No obstante, la economía suele tener todavía por delante al menos otros 6 meses de penuria, y a corto plazo los resultados empresariales todavía seguirán empeorando.

Incluso si los inversores son capaces de anticipar esa reducción en los beneficios empresariales, difícilmente puede asimilarlos con unos niveles de precios superiores para las acciones subyacentes. En la mente de los inversores parece existir un prejuicio generalizado de que mayores beneficios implican precios superiores para las acciones y viceversa, pero es simplemente falso para el agregado del mercado. Las mayores ganancias durante los mercados alcistas se suelen producir en los 6 primeros meses de esa nueva tendencia, cuando normalmente los beneficios empresariales todavía siguen cayendo. Por ello, a los inversores les resulta muy difícil ser optimistas cuando las perspectivas futuras de los beneficios siguen siendo tan negativas.

Llegados a este punto, los inversores y especuladores suelen haber acumulado importantes reservar de efectivo, especialmente como consecuencia de mayores tipos de interés durante el principio del mercado bajista y especialmente porque las expectativas son tan negativas que prefieren tener efectivo a invertir en acciones. Tanto los inversores individuales como los institucionales tienen altos niveles de efectivo y muy poco interés en invertir en renta variable. El pesimismo reina en el ambiente. Pero cuando los tipos de interés empiezan a bajar, esto se convierte en un catalizador que aumenta el poder de compra, porque tener cash en un escenario de tipos de interés bajos no es tan atractivo como tenerlo con tipos elevados. Además, la brusca bajada de tipos normalmente estimulará la economía en un plazo de 6 a 12 meses. Los mercados de valores son una maquina de descuento que siempre mira hacia adelante. Por lo tanto, la situación actual de los beneficios empresariales no es tan importa como el escenario futuro que se espera de los mismos.

Con el estimulo usual de una bajada de tipos de interés, las acciones empiezan a cotizar al alza y se produce el nacimiento de un nuevo mercado alcista. No sólo existe un elevado nivel de pesimismo antes de que este mercado alcista comience, si no que en su primera fase no se creerá en él. Durante el mercado bajista previo se han dado muchos rallies y todos claudicaron para terminar marcando nuevos mínimos. Así que ¿por qué creer que este nuevo rally es el comienzo de un nuevo mercado alcista, especialmente teniendo en cuenta que suele tratarse del rally más vigoroso visto durante este ciclo? El pensamiento generalizado es que, si los precios suben aún más de lo normal, en un periodo corto de tiempo, mayor será la caída posterior.

El inversor perspicaz, que va en contra del movimiento de las masas, buscará dos pistas cerca del suelo de un mercado bajista: en primer lugar, un extremado pesimismo entre las masas, y en segundo lugar un continuo pesimismo y escepticismo durante la primera subida pronunciada del nuevo mercado alcista. En mercados bajistas el pesimismo normalmente se disipa muy rápidamente, dado que los inversores están deseosos de creer en el rally, con la esperanza de que el viejo mercado alcista se reanudará. Pero en los mínimos de un mercado bajista los inversores han sido golpeados tantas veces que consideran ese primer rally del nuevo mercado alcista como una oportunidad para vender. Las masas tienden a estar equivocadas justo en el peor momento.

Conforme el mercado alcista se consolida y ante la ausencia de correcciones mayores muchos inversores se encuentran con que se han perdido este movimiento. Poco a poco empiezan a creer que este mercado alcista puede ser real y la estrategia generalizada pasa a ser “compraré en la próxima caída”. El problema es que las caídas nunca llegan a tener una magnitud tal como para que los inversores se sientan cómodos comprando. Eso se debe a que hay demasiado bajistas en el mercado deseosos de entrar y participar en este nuevo mercado alcista.

Cuando los mercados retroceden apenas un par de puntos porcentuales, muchos de esos antiguos bajistas empiezan a comprar, provocando en final prematuro de la corrección e impidiendo a la mayoría de los antiguos bajistas subirse al rally. Esta tendencia continúa y el mercado sigue marcando nuevos máximos sin apenas correcciones relevantes. Finalmente, el número de alcista pasa a ser mayor que el número de bajistas, y para un inversor que estudie el comportamiento de las masas se genera una señal de venta. La idea es que, si tienes una opinión contraria, deberías de ir en contra de la mayoría. Pero esto es una simplificación, que además es incorrecta en el medio de un mercado alcista. Sólo por que el 51% de los inversores sean alcistas y el 49% bajista no existe una razón para que los mercados no puedan seguir subiendo. De hecho, casi con toda probabilidad seguirá subiendo llegados a este punto. El momento para ser cauteloso con la psicología de las masas es cuando las masas se posicionan mayoritariamente en un lado.

Conforme el mercado alcista sigue marcando nuevos máximos, más y más inversores se van subiendo al carro. El punto clave llega justo en el momento en el que las masas se han vuelto tan optimistas que están invertidos prácticamente al 100%. El efectivo representa munición en los mercados. Cuando ya has agotado todas tus balas, no te quedará munición para seguir comprando acciones a precios superiores. Lo mejor que los mercados pueden hacer llegados a ese momento es mantenerse en ese rango (¿te suena la similitud con el momento actual?). Si los tipos de interés subiesen o aconteciese cualquier otro evento desfavorable, los mercados estarían en un serio problema antes la ausencia de cash que los pueda sostener.

Próximos al máximo de un mercado alcista los inversores tienden a ser muy optimista, porque durante años han visto un máximo detrás de otro. Las correcciones sufridas durante este periodo han sido cortas y se han recuperado rápidamente.  Las masas anticipan nuevos máximos y creen que, aunque venga una nueva caída, ésta volverá a ser una buena oportunidad de compra que finalmente culminará con nuevos máximos.

En máximos el optimismo es el rey, la especulación es salvaje, las acciones cotizan a múltiplos elevados y el cash se ha evaporado. Una pequeña subida de tipos de interés puede fácilmente convertirse en el catalizador de un nuevo mercado bajista. En la primera caída el pesimismo apenas aparece. Recordando las lecciones del anterior mercado alcista los inversores corren a comprar en la caída pensando que los precios volverán a máximos. Sin embargo, ese primer rally se desvanece y no llega a marcar nuevos máximos. La siguiente caída le sucede y lleva los precios a niveles todavía inferiores. Para los amantes del análisis técnico esto se conoce como mínimos decrecientes.

En este punto las masas empiezan a ponerse un poco nerviosas y los primeros signos de pesimismo empiezan a aparecer. Se requiere de varias caídas durante varios meses para que el pesimismo empiece a aumentar de forma significativa. En algún punto durante el mercado bajista las condiciones empresariales empeoran y el pesimismo empieza a aumentar significativamente. El pesimismo llega a su punto álgido cuando las condiciones empresariales se vuelven horribles. En ese momento llegamos al mínimo de un mercado bajista y al principio de un nuevo ciclo alcistas, cuando el pesimismo reina en el ambiente.

Algunas personas llaman inversores contrarios a aquellos que con disciplina observan a las masas y van en su contra. Está bien utilizar este término, pero recuerda que no siempre quieres ir en contra de las masas. Sólo quieres ser un contrario cuando las masas se posiciones mayoritariamente en un extremo.  No existe una fórmula única para medir ese extremo. Hay muchas formas de medir el sentimiento de las masas, pero el número de alcista o bajistas que cada indicador necesita para dar una señal de compra o de venta varía sustancialmente de un ciclo a otro. No hay ningún nivel mágico de optimismo o pesimismo que proporcione señales precisas. Esto pude ser frustrante, pero la vida es así.

Sin embargo, si medimos una muestra lo suficientemente amplia del sentimiento de las masas, que vaya desde el porcentaje de efectivo que mantienen tanto individuos como instituciones al volumen de posiciones cortas especulativas, el volumen del mercado de opciones o la suscripción de OPVs, puedes llegar a hacerte una idea del nivel de optimismo o pesimismo que existe. Cuando las masas se aproximen a un extremo, deberías cuando menos estar alerta. En ese momento deberías integrar tu lectura sobre el estado anímico de las masas, por muy cruda que sea la realidad, con las condiciones monetarias existentes y te podrás hacer una buena idea de la próxima tendencia que van a seguir los mercados.

Recuerda que para medir las psicología de las masas siempre puedes apoyarte en el Indicador del Programa de Inversión que te proporcionamos en Millonarios Anónimos

Y tú, ¿dónde crees que están posicionadas las masas actualmente?

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